12 ene. 2014

El poder de lo redondo

El poder se llama: "Bola de Pilates". 

Cierto... a muchos no os descubro nada nuevo. Lo he descubierto yo recientemente. Más bien, ya lo sabía pero el conocimiento lo dejé abandonado en un cajón durante bastante tiempo. En una de mis clases con Alejandra Toledano ya lo probé y resultó ser toda una revelación para mi cuerpo. Ahora que estoy en fase de desempolvar capacidades y saberes varios vuelve la bola de Pilates a mi vida.

Lo cierto es que nunca antes había sido tan consciente de la importancia de mantener una correcta postura al cantar como ahora. Tras años de realizar tareas físicas que han causando dolencias aquí y allá, de adoptar posturas imposibles para estudiar, para comer o para estar simplemente sentada a la mesa, y de, porqué no decirlo, convivir con complejos, mi cuerpo se ha ido transformando y "adaptando" a ese concepto que yo formulé. Yo le dije qué esconder y qué mostrar, qué tensar y qué relajar, ... más bien se lo impuse. ¡Pobrecito!

Por otra parte, él, mi cuerpo, me ha hablado siempre, pero yo no siempre le escuché. Ahora empezamos ha dialogar. Le escucho, le siento y, además, ¡le entiendo! En resumen, ahora lo mimo. De ahí que me haya comprado la mencionada bola de Pilates ¡y vaya si me lo agradece! 

Por ahora solo la uso para cantar. Es decir, me siento, dejo caer los brazos relajados a los lados, y hago mis ejercicios de técnica. Inconscientemente acabo por botar al ritmo de escalas y arpegios. A veces me cuesta resisirme. 

¿Por qué me aporta tantos beneficios? No es de extrañar que con el mero echo de sentarse sobre ella y ponerse a cantar ya se noten ventajas. Para empezar porque te exige ser consciente en todo momento del cuerpo. Al tener una base de apoyo reducida, el centro de gravedad cambia constantemente y esto implica estar modificando la postura para mantener el equilibro. Equilibrio que tan necesario es para una correcta emisión de la voz. 
Es activadora. Demanda concentración pero no estresa. La concentración que nos conecta con nuestro centro y deja salir los sonidos con claridad y sin esfuerzo. Despierta la sensibilidad de puntos de la anatomía que solemos tener algo "dormidos" pero sin restar focalización en el canto, más bien todo lo contrario. Los movimientos se van sucediendo de forma natural y acompañan perfectamente a la voz.   
De todas formas hay un montón de ejercicios que poder hacer con la bola. ¡Aún me queda mucho por experimentar con ella!


¡En fin! ¿Qué más os puedo decir? ¡Que os la recomiendo! Y que si os hacéis con una y probáis lo que os cuento me encantaría saber vuestra opinión.

3 comentarios:

Alejandra Toledano dijo...

Wappa no.... lo siguiente!!!!! Graciasssssss :))

PLA dijo...

Tú más!!! :P

Besotes Ale!

Gonzalo Velez dijo...

ya me compré una de esas bolas !!
Gracias Paloma !